viernes, 15 de octubre de 2010

BAILA CONMIGO PARAGUAY: LUCES Y …SOMBRAS


Mercedes Olivera

El jueves 14 de octubre llegó el lanzamiento de Baila Conmigo Paraguay. Arrancó puntualmente a las 21:00 para ofrecernos dos horas y veinticuatro minutos de luces y sombras, expresión que cabe tanto desde lo literal como desde lo figurado.

La apertura fue impactante aunque algo larga. Ficcionaron una situación en el Cabildo en donde una de las estatuas (de un chamán) cobra vida y es perseguido por unos individuos vestidos de saco y corbata. El elemento interesante se observó cuando el chamán “salta” desde la enorme pantalla de fondo y cae en medio del set. Allí ingresa un ballet femenino con look evocando lo indígena y enseguida aparecen los personajes de saco y corbata que se suman al baile, ante la mirada del chamán. Luego éste se tranforma en una especie de “mujer árbol” y de ahí para adelante en forma vertiginosa van llegando diferentes figuras que danzan diferentes ritmos culminando con el de la Albirroja que recibe a Kike Casanova.

Luego de 13 minutos que ya se hacían tensos, la pantalla se abre y entra un emocionado Kike Casanova, vestido en forma sobria y elegante con traje oscuro, camisa clara y pañuelo al bolsillo. La conducción fue buena. Kike estuvo…como Kike. El mismo que acaba de dejar Teleshow, que pasó por Buscando la Estrella y por La Fiebre del Karaoke. Ni más ni menos. Aparte de su talento natural no se apreciaron grandes cambios y la novedad brilló por su ausencia.

Alrededor de las 21:22, Kike presenta a su ballet estable: las Kikitas, diez chicas, cinco morenas y cinco rubias. Comete el error de compararse con Marcelo Tinelli y de pronto nos recordó algo, el original está en otra parte y esto es una imitación. Da para detenerse: la apertura, la gran pantalla con movimiento, el despliegue escenográfico y la puesta en escena en general fueron como una caja lujosa que prometía un diamante y adentro encontramos un vidrio, bien tallado, pero vidrio al fin.

A las 21:26 el conductor comienza a presentar a los miembros del jurado. Al comienzo había dicho que nos íbamos a quedar paralizados al conocerlos (¿?) no se entendió porque los venían mencionando hace rato. Los cuatro van ingresando: Mariángela, Dallys, Raúl y Zuny. Para cada uno hubo una breve introducción que los describía. Ya en su sitio, Mariángela Martínez fue la que llevó la peor parte porque quedaba sentada al lado de Dallys Ferreira lo que hizo inevitable el contraste entre el paso del tiempo en la primera y la exuberante juventud que lucía la segunda. Raúl Melamed, promete una presencia interesante y si enfatiza su espíritu transgresor, será lo mejor del show.

A las 21:39, Kike introduce a las participantes con un toque creativo. Como muñequitas bailando sobre una caja de música, con un elemento sorpresa, son “asaltadas” por los hombres que las desvisten e interpretan una coreografía hot. A las 21:41, arranca la presentación de las parejas. Dedicaron excesivo tiempo a Larissa hablando de un problema de salud, lo más notorio fue el pésimo maquillaje demasiado recargado para los primeros planos y con unas pestañas que parecían pelos de escobillón.

El certamen lo abre la Kachorra (previo canto) y a lo largo de varias parejas Kike presentó al revés, primero el hombre y luego la mujer, lo que corrigió de Víctor Gavilán para adelante. El primer 10 lo puso Mariángela a las 22:47 a Ana Ríos y Marcos (el chamán), no se entendió porqué insistían en la timidez de la Ríos ¿acaso ella no es una de las que ofrece “sus fotos” en los teléfonos mostrando más de lo que tapa? Y Dallys le dijo con énfasis “ese cuerpo no es de este planeta” ¿Dallys no está enterada de la existencia de los cirujanos plásticos? ¿no fue Ana quién hace años en Incorregibles se peleó con Grau porque le dejó una pierna más gruesa que la otra? Esto como ejemplo de que para caracterizar hay que hacerlo bien, los televidentes no son estúpidos ¿cómo creerían en la repentina candidez de Ana?

El ritmo elegido fue el reggaeton con lo que quemaron su primer cartucho cuando todavía la cosa está fría, lo hot fue como darle pichicata a un bebé. En este episodio ya se habló de la enfermedad de Larissa (cuidado si no es cierto, con eso no se juega), Víctor Gavilán (el preso 41) le declaró su amor a su bailarina “Crucerito” y Liliana Álvarez hizo mala cara cuando le dio su devolución uno de los miembros del jurado. Puede que esto sirva para alimentar Teleshow, pero nada más.

La presencia de los anunciantes en piso fue correcta a excepción del plato de fideos degustado por Kike y las Kikitas y la situación más bizarra se dio cuando José David Espinoza (el Gerente de Programación) antes de dar el permiso para pasarse de horario ¡bailó con el ballet! Eso si, permitió que le descubriéramos una habilidad, siendo tan pésimo programador al punto de llevar su grilla a la debacle podría tener una oportunidad en la revista de Domingo Coronel. Jugando entre ellos, Kike también nombró a Alejandro Lingren (Gerente no se de qué pero reemplazo de Leonardo Salomón) y por supuesto dedicó unas cuantas cepilladas a Alejandro Stoessel, el director del proyecto. Omitieron al “Santo de la TV”, San Antonio Vierci, que está financiando esta aventura, o la adulación hubiera sido completa.

Iniciamos el comentario con las luces y las sombras. Para rematar, el set interesante, con bastante despliegue no estaba bien iluminado. Los reflectores hacían lo suyo pero no alcanzaron para disimular los verdaderos defectos y las sombras en donde no debían estar eran notorias. La peor parte la llevó el área del jurado, y es raro porque ellos no se desplazan así que era lo fácil de hacer lucir. El trabajo de cámaras correcto pero pudo haberse aprovechado mejor con un switcher más atento. Como toda la emisión fue sin cortes y se pasaron de hora, otro defecto estuvo en el manejo de los tiempos. En resumen, esperábamos más.

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